




Quizá el único problema que veo en este aparato sea el momento de lanzarlo al mercado, comercializarlo o sencillamente usarlo. Esto es, crisis económica y ecológica mundial y a algún cerebrito se le ocurre la fantástica idea de crear un monstruo volador de superlujo para ejecutivos de AIG qué probablemente consuma más combustible que un 727. Bravo.
Pues mira, a colación me viene otro diseño de los años 70, mucho más versátil, barato y eficaz:
El Stinger. Un misil tierra-aire que puede ser utilizado por infanteria y que puede hacer objetivo en aeronaves a distancias de hasta 4800m y a alturas de entre 180 y 3800m. Sólo pesa 15 kg cargado y los muhaidines ya demostraron su eficacia derribando helicopteros soviéticos durante la primera guerra de Afghanistan. Sí, los que les dieron los yankees. Y digo versatil, porque una vez disparado, puedes usar el tubo vacio para practicarles una colonoscopia con ratas enfurecidas a los diseñadores del helicopterito de los cojones.













































