domingo, 15 de junio de 2008

Lo-Fictions #3

No había vuelto a aquella playa a tomar el sol, ni siquiera quería pasear por ella. La única razón que le había llevado allí fue intentar reconocerse en alguna de las personas que circulaban por ella. Sin éxito.

No podían borrarse 32 años de mentiras y ficciones en una sola mañana. Ni siquiera el recuerdo del niño que había crecido entre aquellas calles, le permitía abandonar la sucia idea de que no existía una verdadera persona detrás del nombre que figuraba en su pasaporte. Sólo vacías identidades, retales de realidad creados para confundir.

En aquella ciudad prostituta e ingrata había crecido hasta convertirse en el joven estudiante de Relaciones Internacionales que luego vería el resto de la miseria humana diseminada en otras urbes. Cuando sus calles eran más sucias y menos serviles, pero aun rebeldes. De todas aquellas que le habían visto tirar su vida, no había regresado al Johannesburgo que le vio madurar, al Bogotá que lo privó de su inocencia, al Panamá que le permitió enamorarse o al hiriente Líbano. Había vuelto a Barcelona para intentar recuperarse a si mismo, para intentar coger fuerzas antes de presentarse a su única hija y revelarle de todas, la única identidad que le permitiría una mínima redención.

Había vuelto al pequeño barrio pesquero pues intuía que no habría podido cambiar demasiado, pero no era suficiente. No podían borrarse 32 años de intentar ser otra persona en un simple paseo, ni siquiera estaba seguro de que aquella persona que una vez pudo olvidar su trabajo y permitirse amar, existiese todavía. Seguía vacío. Vacío y solo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerdos...el gran refugio del hombre donde, aun sin aliento y sin un latir, uno permanece vivo.

Dr. Infernus dijo...

Vivir en el recuerdo no es si no estar muerto en vida; Refugio para unos, prisión de cristal para otros. Y sin embargo, hay quien no tiene otro lugar donde quedarse.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo, vivir de recuerdos es perder el tiempo...pero no hay otro lugar donde alguien se mantenga en vida una vez muerto, sino en el recuerdo de aquellos que te quisieron...

Dr. Infernus dijo...

Saberse vivo en el recuerdo de alguien a quien quisiste, es tanto fuente de consuelo como de terrible dolor.

Para algunos no hay otra solución más que acogerse al amparo del paso del tiempo, que afortunadamente, es balsamo tanto para lo uno como para lo otro.